Los residuos radiactivos son materiales que contienen o están contaminados con sustancias radiactivas y para los cuales no se prevé ningún uso futuro. Se caracterizan por contener elementos inestables que liberan energía en forma de partículas y radiaciones electromagnéticas. La intensidad de esta radiactividad disminuye con el tiempo: mientras algunos residuos pueden dejar de ser radiactivos en horas o días, otros pueden requerir períodos de aislamiento de muchos años.
¿De dónde provienen?
Los residuos radiactivos pueden generarse en diferentes actividades vinculadas con el uso de materiales radiactivos. Una parte importante proviene de las centrales nucleares, como consecuencia de las tareas habituales de operación. También se generan durante la fabricación de combustibles nucleares y en determinadas aplicaciones industriales, de investigación y médicas, incluyendo aquellas destinadas al diagnóstico y tratamiento de enfermedades.
La mayoría de estos residuos son de bajo nivel de actividad, como guantes, guardapolvos, cubrezapatos, instrumentos y otros elementos contaminados utilizados en estas actividades. Una proporción mucho menor corresponde a residuos de nivel medio o alto, que requieren medidas de gestión y confinamiento más rigurosas.
¿Cómo se gestionan?
La gestión de los residuos radiactivos comprende distintas etapas destinadas a tratar, acondicionar, almacenar y disponer estos materiales de manera segura. El objetivo es confinarlos y aislarlos durante el tiempo necesario, evitando que puedan representar un riesgo radiológico inaceptable para las personas o el ambiente.
Por ello, la gestión de estos residuos constituye un aspecto fundamental de la seguridad nuclear y la protección ambiental, ya que permite controlar los riesgos asociados a materiales cuya radiactividad puede persistir durante períodos prolongados.
Marco regulatorio en Argentina
Las actividades relacionadas con el uso de la energía nuclear y la gestión de residuos radiactivos se encuentran reguladas por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN).
Entre las principales normas nacionales se destacan:
Ley N.º 24.804 – Ley de la Actividad Nuclear (1997): establece el marco general para el desarrollo de las actividades nucleares en el país y asigna a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) la responsabilidad sobre la gestión de los residuos radiactivos y los combustibles nucleares gastados, así como sobre el desmantelamiento de las instalaciones nucleares.
Ley N.º 25.018 – Régimen de Gestión de Residuos Radiactivos (1998): establece el régimen específico aplicable a estos residuos y crea el Programa Nacional de Gestión de Residuos Radiactivos (PNGRR), determinando sus funciones, responsabilidades y facultades.
Asimismo, Argentina es parte de la Convención Conjunta sobre Seguridad en la Gestión del Combustible Gastado y sobre Seguridad en la Gestión de los Desechos Radiactivos, instrumento internacional que establece principios y criterios para garantizar una gestión segura de estos materiales. La adhesión a esta Convención implica, entre otros compromisos, promover la mejora continua de los sistemas de gestión, informar periódicamente sobre las políticas y estrategias adoptadas y participar en procesos internacionales de revisión entre los Estados miembros.
Impulsar el uso de energías limpias es apostar por un futuro energético sostenible.
Información obtenida de: https://www.argentina.gob.ar/cnea/tecnologia-nuclear/gestion-de-residuos-radiactivos-y-combustibles-gastados/residuos-radiactivos
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