Una de las principales cuestiones ambientales que preocupa es la contaminación por basura marina −principalmente plásticos− que afecta directamente la salud integral y la resiliencia de los ambientes costeros y marinos.
Si bien los ambientes costeros representan solo el 4 % de la superficie total de la Tierra y el 11 % de la superficie de los océanos, concentran tres veces más la población mundial que el resto de la superficie terrestre, con una tendencia en aumento. Por lo tanto, en estos ambientes también deben considerarse los impactos acumulados de diversas actividades humanas que conllevan transformaciones físicas, químicas −como la degradación crónica de los hábitats por contaminación de origen terrestre y marina− y biológicas −como la disminución de organismos marinos, tales como peces, invertebrados, tortugas, mamíferos y aves marinas−.
Los ambientes costeros proporcionan múltiples servicios ecosistémicos que cubren una amplia variedad de valores de uso, no uso y que pueden tener beneficios directos, indirectos y de legado. Las transformaciones derivadas de las actividades humanas afectan la entrega de estos beneficios provistos por una gran diversidad de ambientes costeros, incluyendo humedales de agua dulce y salobre, manglares, estuarios, pantanos, lagunas, zonas intermareales lodosas, playas, dunas, arrecifes de coral, praderas de pastos marinos y bosques de algas, todos ellos altamente productivos.
Los plásticos en los ambientes costeros y marinos adyacentes provienen de dos fuentes principales:
- basura vertida al mar desde embarcaciones.
- fuentes terrestres, como residuos arrastrados por los sistemas de drenaje de aguas residuales, los ríos, el viento y la basura dejada en la playa por el turismo.
A medida que nos alejamos de la costa hacia mar abierto, aumenta la proporción de residuos ‒plásticos‒ provenientes de actividades marítimas.
Efectos e impacto de la contaminación por plásticos en los ambientes costeros.
La presencia y acumulación de basura en general en los ambientes costeros y marinos tiene consecuencias para el transporte marítimo, la pesca, los sistemas de drenaje de los centros urbanos y el turismo, entre otros. En particular, la contaminación por plásticos actúa a nivel específico, de trama trófica, e incluso a nivel ecosistémico, con procesos que se desarrollan y responden en una amplia variedad de escalas espaciales y temporales.
En el impacto ecológico de los plásticos es necesario considerar los materiales que los constituyen. Los plásticos son compuestos sintéticos derivados de la polimerización de monómeros extraídos del petróleo y el gas. Su enorme versatilidad los hace ideales para una infinita variedad de usos, por lo que su producción ha aumentado exponencialmente desde la década del 40. Los plásticos son livianos, relativamente rígidos, duraderos y baratos de producir. No obstante, estas mismas características son las que los involucran en problemáticas serias para la salud de los ecosistemas. Debido a su flotabilidad pueden ser transportados, cubriendo largas distancias, desde sus lugares de producción y/o uso hasta áreas remotas.
La interacción entre los plásticos y la biota puede ocurrir de al menos cuatro formas diferentes:
1- enredo
2- ingesta
3- dispersión y/o creación de nuevos hábitats
4- sofocamiento.
Tanto la presencia de plásticos en los ambientes costeros y marinos, así como su interacción con ciertas especies animales requiere de una amplia variedad de medidas que permitan mitigar los impactos negativos sobre los ecosistemas. Una de estas medidas es la concientización para la mitigación de la contaminación por plásticos para la protección y conservación de la biodiversidad marina.
Información obtenida de: https://www.argentina.gob.ar/ambiente/basuramarina
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